Creado en colaboración con el Helpdesk sobre Empresas y Derechos Humanos

Igualdad de género

Se necesitarán más de 267 años para lograr la igualdad en términos de empoderamiento económico de las mujeres y la participación igualitaria en el lugar de trabajo, el mercado y las comunidades.

Factores de riesgo contextuales

La eliminación de la discriminación de género y el avance de la igualdad de género en el lugar de trabajo, el mercado y la comunidad exigen una comprensión de las causas subyacentes y la consideración de una amplia serie de cuestiones. Los principales factores de riesgo son los siguientes:

  • Aceptación social/cultural generalizada de la discriminación de género: la discriminación profundamente arraigada contra las mujeres y las niñas transmite prácticas que inhiben sus derechos. La aceptación social de la violencia doméstica o las expectativas sociales de que las mujeres se encarguen del cuidado de los/as niños/as y de todas las responsabilidades del hogar perpetúan las actitudes discriminatorias hacia las mujeres.
  • Leyes y reglamentos: en algunos países, las mujeres sufren una discriminación activa y directa a través de leyes y reglamentos. Las mujeres pueden enfrentarse a la discriminación aprobada por el Estado, como la legislación con sesgo de género en relación con el acceso a la educación, el crédito, la propiedad de la tierra, los derechos de herencia o la igualdad salarial.
  • Una aplicación deficiente de las leyes laborales nacionales debido a la falta de voluntad, recursos y/o capacidad por parte de la Administración puede dar lugar a situaciones de discriminación en el lugar de trabajo, el mercado y la comunidad sin que se ponga remedio, ya que el sistema legal para abordar la discriminación puede ser débil.
  • Elevados niveles de disparidad económica entre hombres y mujeres: las mujeres afrontan una remuneración desigual en la mayoría de los países y corren además un mayor riesgo de realizar trabajos infravalorados (como el trabajo doméstico), lo que las coloca en una posición económica más vulnerable que los hombres. También es mucho más probable que realicen trabajos no remunerados, como el trabajo doméstico y el cuidado de los/as hijos/as. Estos aspectos pueden limitar su capacidad de decisión o inhibir su acceso a oportunidades como la educación, el capital o la tierra.
  • Acceso limitado a la educación: las mujeres siguen enfrentándose a barreras significativas en el acceso a la educación en muchos países. Esta situación empuja a muchas mujeres hacia formas vulnerables de empleo, por ejemplo, en la economía informal, en la que superan con creces a los varones, y en la que corren un mayor riesgo de violaciones de derechos y de quedar excluidas de la protección social.